¡Hola! Soy Lola Gil.

Leo para vivir otras vidas y en otros mundos…

Desde pequeña me ha apasionado leer. Creo que se puede conocer a una persona por los libros que lee, así que os diré mis favoritos:

  • Harry Potter: solo os diré que de pequeña me bajaba una parada antes del autobús por si la lechuza me traía la carta de Hogwarts y en casa, con tanto muggle, no me la podía dar. Nada más que añadir.
  • Los libros de Enid Blyton: Los Cinco, Torres de Malory, Las mellizas O’Sullivan… me fascinaban y lo siguen haciendo.
  • La verdad sobre el caso Harry Quebert: Joël Dicker es uno de mis autores preferidos y este libro me parece alucinante. Creo que es el libro que más he recomendado y regalado.
  • La sombra del viento: Recuerdo con mucho cariño las primeras novelas no juveniles que leí, y esta fue una de ellas. Lo que sentí en aquel momento es algo indescriptible y aún hoy, cuando lo releo, me sigo maravillando con la forma de escribir de Carlos Ruiz Zafón. (P.D. Julian Carax sigue siendo mi crush de adolescencia junto con Sirius Black).
  • Patria: Siempre diré que este libro fue un carrusel de emociones, y es que Fernando Aramburu tocó cada recoveco de mi interior con sus páginas.

…escribo para crearlos.

LOLA GIL Y EL TESORO DE DON

De la pasión por la lectura nació la pasión por la escritura. Creo que la primera historia que creé fue un cuento a lápiz, de una niña que se escapaba de casa con su perro y encontraba un castillo encantado, donde un señor que era solo una sombra oscura cenaba con fantasmas cuando daban las doce campanadas. Ella intentaba que no la viesen, pero su perro la metía en todo tipo de líos. En fin, creo que tenía ocho años y esa historia es la primera que recuerdo. Era para un trabajo de clase en el que habían pedido una pequeña redacción de varias líneas, y yo entregué varias páginas con ilustraciones (siempre me vengo muy arriba cuando me motivo). Al día siguiente, en el recreo, varios compañeros de las otras clases vinieron a contarme que la profesora les había leído mi cuento y que les había parecido alucinante. Nunca había pensado que a la gente podría entretenerle lo que yo hacía por diversión en casa, sentada en mi silla amarilla y soñando con otros mundos. Algo se encendió dentro de mí y sigue ardiendo cada día, iluminando mis pasos, que espero que lleguen tan lejos como los protagonistas de mis novelas, sobre todo si, como en El Tesoro de Don, te acompañan unos amigos insuperables y la magia del verano, donde todo es posible. El resto de la historia es el presente, en el que espero que me acompañes, porque, como digo en los agradecimientos de La Leyenda de Cuatro Esquinas: tú haces que pueda seguir soñando con miles de aventuras y te prometo que mientras quieras seguir leyéndome, yo seguiré escribiendo historias que emocionen y llenen de ilusión. Te lo debo. Gracias. Para siempre.

Si quieres conocerme más, te dejo algunas entrevistas…